AGRA
Conocí el Taj Mahal después de meses soñándolo, armando su rompecabezas, imaginando el momento. Cuando finalmente estuve ahí, me quedé horas mirándolo: su belleza, su calma, su magia. Ese día entendí algo: las experiencias que vivimos son lo que realmente nos queda. AGRA es eso. Una invitación a frenar, a conectar, a vivir momentos simples que se vuelven recuerdos. Y ojalá cada manta acompañe los tuyos.
